Monday, March 31, 2014

(Originally published in Eye Weekly in 2008)

There’s something to be said about a band when everything clicks together, they flex together as a muscle and they become more than the sum of its parts. Thursday’s concert at the Ricoh was one of those occasions. Walking onstage wearing the colours of our local football club and in front of an audience warmed up by more than an hour of a DJ spinning funky northern soul and dub, the Verve wasted no time before getting right down to business.

The rhythm section was not only impeccable as timekeepers but loud as hell. Pete Salisbury gave us more than an hour of a solid hybrid between Bohham style thunder and the now classic Stone Roses or Happy Mondays swaggering shuffle. Partner in low-end-frequency-generating Simon Jones was clearly the one having the most fun, egging the audience on constantly, getting them to provide backing vocals at times and even at one point, in the middle of some jamming, sneaking in the bass line to Chic’s Good Times.

A lot has been said about Richard Ashcroft the shaman. The thing is, the spell cast only works when backed by the right people. Solo he can easily slip into schmaltz but with his Verve compadres, his performance takes on almost preacher like qualities. At one point he brilliantly segued from vocal jamming on the Stone Roses, along with Jones, into what he called his “own Resurrection”: C’Mon, one of the more muscular songs in their repertoire.

And then there’s Mr. Nick McCabe. Simon Jones said it himself in a recent interview with Eye Weekly: no, Nick; no Verve. The man unleashes wave after wave of echoes, seagulls, squeals, thunderclap, feedback and rumble that remind you why this band is a shoegaze heavyweight and not just Ashcroft’s vehicle for Britpop power ballad churning. Barring a couple of exceptions, the orchestra swells that some tracks have in studio were replaced more than competently by McCabe with his guitar and made some of this decade and a half old tracks feel new.

The audience was even receptive to new material like the new Sit And Wonder that keeps getting honed and tweaked and is now, I assume, as close to being a finished track as it will get. The same reception, warm by Toronto’s vaguely-swaying-to-the-rhythm standards, was given to non-greatest-hits tracks like Life’s An Ocean. Yes, the emphasis was on Urban Hymns material, as would be expected, but A Storm In Heaven and A Northern Soul were also revisited.

By the time Bittersweet Symphony was played as an encore, the audience had rocked out to the best of the band’s catalog. You could feel another wave had crested and the band was bringing us down softly and was saying goodbye with a funky number in the vein of vintage Charlatans. For a gig that some would describe as just another nostalgic reunion, we got a treat of a gig and now our hopes are raised for that forthcoming fourth album. Even if it took them a decade.

Thursday, June 03, 2010

ZOMBIE BLOG!

No, no he regresado.

Proximamente: más backupos de cuestiones que se encuentran en otras partes de la red. Como Eye.


-G.

Tuesday, May 08, 2007

Como la cabeza de Disney

Este proyecto, que nunca generó mucha tracción, entra en hibernación. No estoy seguro de cuando ni como va a ser su regreso.

Mantenganse sintonizados a este espacio...

Digo, si es que hay gente que lee esto.

-G.

Wednesday, March 09, 2005

De hoteles y sirenas.

Hace un par de años, cuando Moby lanzó 18, tuve una conversación con un amigo sobre como algunos elementos del disco sonaban muy a David Bowie. De hecho, ese disco para mi sonaba más a Bowie que el mismo Heathen, que salió más o menos a la vez. Junto con Flamingos de Bunbury, tengo esos tres discos en un minidisc y me parece que funcionan bien agrupados. Muestran como diferentes artistas pueden llegar al mismo “lugar” mediante diferentes caminos. Algo parecido a lo que sucedió al principio de los noventa con Songs Of Faith And Devotion (Depeche Mode), Achtung Baby (U2), Welcome To Wherever You Are (INXS) y Dynamo (Soda Stereo).

¿Por qué traigo a colación todo esto? Hotel, el nuevo disco de Moby, es también una especie de tributo/imitación. Como dice esa cita famosa: “la imitación es la forma más sincera de halago”. Pero en este caso el sujeto es New Order.

Desde hace un par de discos Moby ha encontrado su nicho. Ha desarrollado su estilo y cuando escuchas su material enseguida lo identificas. Después de los trabajos más dance o trance (esas distinciones son medio inócuas) de la primera mitad de sus carrera, el tipo encontró su huequito. Al igual que en 18, hay menos samples, por lo menos esos samples de blues que le encantaba usar. Pero no por eso deja de ser Moby, electrónico. Y una buena escuchada.

Y así regreso a las comparaciones a New Order del principio de esta reseña. Ojo que no digo plagio (como en el caso de “Talk” de Coldplay tomando *prestada* “Computer Love” de Kraftwerk), pero para quienes gustan de la legendaria banda de Manchester, no va a ser difícil entender a que voy. Canciones como “Lift Me Up” o “Very”, aparte de ser sencillamente buenas, evocan el sonido más clásico de Bernard Sumner y compañía.

Y en la casi mitad del disco, donde hace 20 años hubiera estado el cambio de lado del LP, está *ese* cover - una versión de “Temptation”. Ya en el pasado Moby había cubierto a Joy Division e incluso tocado con New Order y esta canción no hace sino afirmar esa admiración por la banda. Para los que no identifican la canción, “Temptation” fue utilizada en el soundtrack de Trainspotting, aunque quizás esta versión hubiera sido mas apropiada. La disminución del tempo y la eliminación de la mayoría de instrumentos, aparte de ser cantada por una mujer, vuelven a la canción en una criatura mucho mas delicada. Incluso dulce.

Casi a la vez que sale este disco, New Order lanza su nueva producción, Waiting For The Sirens' Call. Luego de que la banda estuviera parada por una década, regresaron en el 2001 con Get Ready. Pero mientras ese disco mostraba el lado más rockero de la banda, este disco hará felices a quienes anhelaban escuchar al New Order de “Bizarre Love Triangle”. El New Order de los sintetizadores y no el de las guitarras, descendiente directo del grupo de Ian Curtis. “Krafty”, el sencillo, es una de esas canciones clásicas de ellos que te enganchan enseguida. Canciones que cantan al estar felizmente enamorado, sin que te llenen de caramelo las orejas y los parlantes.

Ojo que el lado mas estridente no esta olvidado: “Hey Now, What You Doing?” podria ser una cancion de los primeros discos, cuando Joy Division era aún un recuerdo fresquito. “Morning Night And Day” es igual de afilada que “Blue Monday” pero con menos teclas e incluso tiene una guitarra que es puro *garage*. Y la última canción del disco, “Working Overtime” es sencillamente rock. Y lo que el experimento con Bobbie Gillespie en el disco anterior debería haber sido.

Con todo, dos buenos discos. Y funcionan bien grabados en un minidisc, uno tras otro.

Cuídense.

Tuesday, March 01, 2005

Men in tights (with extra puppets).

Luego de ver el *fanfilm* de los Thundercats del que Eduardo habló en un post anterior, les pongo estos links para su consideración.

No son recientes, pero creo que les van a parecer interesantes.

Sandy Collora es un tipo que ha trabajado en diferentes áreas de la producción de cine. Desde efectos especiales, que aprendio con uno de los maestros, hasta cámaras. También es un increíble dibujante y escultor. Hace unos años decidió producir este corto, ni trailer de una película ficticia, ni historia con final cerrado en sí, es para mi una de la representaciones mas interesantes que he visto. Fiel al Batman original. Y si, la mezcolanza de personajes en el corto tiene precedente en los comics.

Luego de la buena acogida de Dead End, decidió hacer este otro corto. Parece que este si es un abrebocas a un trabajo mas largo pero creo que todavía el film complete no ha salido.

Acuérdense que todos estos son producidos con u presupuesto bajísimo y vean como las limitaciones de recursos impulsan la creatividad de la gente.

Grayson, de John Fiorella, es una historia que sucede en un universo paralelo al de los comics, donde Robin tiene que salir del retiro para vengar a Batman. Otra vez, vean el *making of* para que vean lo que un poco de creatividad y cero dinero logran.

Como postre, este tributo a Jim Henson. Díganme si no es conmovedor. Creo que desde que la Rana René canto “Rainbow Connection” que no me había llegado al alma un títere.

*Snif... snif.*

G.

Monkey Business & Processed Beats

Cuando las bandas implosionan y se disuelven, es normal que si alguno de los integrantes sigue haciendo música, se quiera distanciar de las “limitaciones” que la banda anterior les imponía estilísticamente (la otra opción es seguir haciendo lo mismo como si nada hubiera pasado). Vemos casos de este tipo todo el tiempo, desde Paul Weller y Enrique Bunbury hasta Mick Jagger, Johnny Marr y Scott Weiland. Ian Brown es uno de esos casos, experimentando con jams largos y electrónicos, dub y otros caminos sónicos.

La razón por la que menciono esto es que, es ahora, después de que los Stone Roses han estado bajo tierra por una década, que por fin Brown comienza a reconciliarse con la música de su grupo anterior. Y los fans, que como es normal, van muchas a veces a sus shows esperando escuchar alguno de los “grandes éxitos” de esta influyente banda, por lo menos los que ignoran sus cuatro discos en solitario, están al fin felices.

Acabo de verlo presentarse acá y no estoy seguro de que pienso del show en vivo. Hace un par de días se presento en Nueva York y las impresiones de ese concierto parecen estar divididas entre “el pobre hombre es una sombra de lo que era” a “es mi héroe, no hay nada mejor en la tierra que Ian”. Creo que la realidad está en algún lugar en medio.

Creo que le ayuda la nostalgia de la gente cuando toca canciones viejas, pero creo que los tres discos en solitario que tiene hasta hoy, no son nada despreciables, y las canciones de esos discos en vivo son igual de buenas.

Verdad que el tipo nunca tuvo una voz prodigiosa (a veces parece que todos estos vocalistas ingleses de algún tiempo para acá, los de Oasis y Charlatans por ejemplo - Richard Ashcroft también - vinieran de la misma fábrica con voces parecidas, el peinadito ese y dos bigotes postizos por cejas), pero viendo el todo, la experiencia completa, el concierto para mi fue estupendo.

En lo que respecta el disco, Solarized, creo que está buenísimo. Quizás no es el mejor de los cuatro discos en solitario, si consideramos Unfinished Monkey Business, Golden Greats y Music of the Spheres, pero mejor que la mayoría de lo que hay hoy por hoy en las perchas de las tiendas de discos (o los discos duros de los usuarios de P2P). Además llena un hueco estilístico que no mucha gente esta llenando. Y parece que no soy solo yo que piensa así, los conciertos de la gira se han agotado rapidísimo en todas partes y eso que el nuevo disco aún no esta disponible en Norte América, fuera de “imports.

Este es un disco muy variado estilísticamente y además cargado políticamente. Igual que buena parte de los habitantes del planeta parece estar hasta las pelotas de lo que pasa en el mundo: Bush, Irak, red-states, Blair, Fox news, etc.

La influencia de Brown es interesante, en Latinoamérica tenemos a bandas como los Babasónicos que hace tiempo vienen produciendo grandes discos y contando entre sus influencias con los Roses. Brown cierra el círculo cuando en Golden Greats tiene una cancion llamada “Babasónicos”.

En Inglaterra, seria obvio que se sienta más aún esa sombra sobre la música de hoy. Una de esa bandas es The Music, personalmente no una de mis favoritas aunque me gustó el primer disco. La otra, que si me encanta y acaba de ver en vivo el sábado: Kasabian.

Cuando analizamos la licuadora de influencias vemos que tienen un poco del hooliganismo de los Happy Mondays, el “swagger” de los Primal Scream pre-XTRMNTR mayormente, el funk amariguanado de los Roses y un vocalista super-shamánico como Ashcroft de The Verve.

Talvez menos electrónicos que Cooper Temple Clause, que tienen mas o menos el mismo DNA musical, hace tiempo que un concierto me hacía reccionar de esta manera. Cada banda te pega en un lugar distinto. Esta banda en un Toronto encabronadamente frío, hizo que la gente baile, grite, tire pantalones en el escenario, prendan porros (cuando ya no se puede fumar tabacos en paz puertas adentro), sude y sobre todo la pase bien.

La banda no tiene más que el material del disco y uno que otro lado B, pero la manera como ordenaron la lista de las canciones me hicieron acordar de las personas que comparan a un buen disco o concierto al buen sexo. Una de esas presentaciones que son literalmente un trip.

Arrancaron al galope, mantuvieron el ritmo hasta la mitad, luego aflojaron el paso un poquito, como para dejar respirar y tripear con canciones como “Butcher Blues” para al final comenzar a acelerar hacia el clímax de la presentación. Para concluir, nos regalaron una versión incendiaria de “Club Foot”, el sencillo que suena en las radios estos días. Si no la han escuchado, les recomiendo comenzar por allí. Nomás el bajo debería hacerles tener una reacción digna de Begbie (el de Trainspotting).

“Reason is Treason” otro de los puntos altos del disco, va más por el lado de alguno de los temas rápidos del primer disco de Oasis, “Processed Beats” es funky como “Fool’s Gold” y “L.S.F.” es una de esas arengas que van creciendo poquito a poco, dignas de The Verve.

Bueno, con esos los dejo, con esta quasi-reseña de dos buenos discos mezclada con mis impresiones de dos buenos conciertos. Que tengan orejas felices.

Friday, February 25, 2005

Como comer vidrio.

Recién pasamos San Valentín y creo poder decir que hay pocas sensaciones tan memorables como el flechazo de Cupido. Especialmente cuando te han pegado con una flecha oxidada… y en el ojo. Más o menos como comer vidrio. “Like Eating Glass”, se titula la canción que abre el disco debut de Bloc Party, “Silent Alarm”, un disco que no he parado de escuchar desde que cayó en mis manos.

Seguimos en un periodo que musicalmente construye sobre bases de post-punk circa 1979. Las influencias más obvias, The Fall, Gang Of Four, U2 temprano, están allí – pero Bloc Party tiene un sonido propio. Mientras Franz Ferdinand, por ejemplo, le meten a uno ganas de bailar (aunque sea a punta de puro espasmo), Bloc Party esta mas bien en la línea de un U2 tipo “I Will Follow”. Un discazo como para manejar a todo mango por la carretera o para quedarse en calzoncillos y salir a correr alrededor de la cuadra.

Por el lado de las voces, Kele Okereke suena como Damon Albarn buena parte del tiempo. Es decir, si quieres un disco de puros “Song 2”, este trabajo es para ti.

Hay canciones que ya estaban presentes en los EPs anteriores de la banda, pero dentro del contexto del disco suenan igual de bien, sino mejor. “Banquet”, por ejemplo. Igual que todos sus trabajos hasta ahora, las canciones están construidas sobre la base de una batería que es el pulso del disco. El otro elemento en primer plano, las guitarras, están llenas de aristas y de allí su sonido característico. En fin un disco lleno de urgencia, adrenalizante.

Seguramente este disco estará en la listas de lo mejor del 2005. Denle una oída y seguramente también serán de esa opinión.

G.